Y ahora un escrito sin mucho sentido. Por Zorra y Jim ^^
La antigua Estación del Norte. Me acerqué siguiendo la valla, junto al pequeño parking de adif . Desenfundé el aparato. Pestañeé a los cristales rotos. Manchados de heces de palomas, dejaban ver algo a través. Por tercera vez, ella tras el cristal. No, otra vez no.
Salté la valla y me introduje en el edificio, subiendo las escaleras de caracol de la torre oeste. Cuando escalé hasta la sala del reloj pude verla, contando baldosas. Me resbalé y caí al polvoriento suelo, cubriéndome la cara de una grisácea capa. Percibiendo el ruido su cabeza tornó en mi dirección. Con un gesto de susto empezó a correr. No, no corría, no se oían pasos, volaba. Una lágrima resbaló limpiando el polvo en una perfecta línea hasta mi barbilla. Finalmente impactó contra el suelo.
Ella me esperaba frente a las escaleras. Cantaba.
Me puse en píe e hice que una columna sostuviera mi peso, palpando la forma del fuste con los dedos. Andé hasta donde ella se encontraba. A unos pocos pasos de diatancia le extendí la mano. Rodó peldaño por peldaño hasta el fin de las escaleras. Con la cabeza sangrando a borbotones se echó a reír.
Bajé hasta su zona de aterrizaje y la levanté de los brazos. Seguidamente acaricié su herida, limpié la sangre en mi cara. Esbozó una sonrisa mientras le mordía el cuello y sujetaba sus manos, que comenzaron a inspeccionar suavemente las mías. Me acariciaba las manos con sus blanquecinos dedos, que temblaban como flanes. Volví a morderla, pero con mas fuerza. Ella tomó aire en ese instante, y al terminar lo expulsó aliviada y gustosa.
Tras esto no supo como reaccionar, si gritar o tratar de abalanzarse sobre mi y devolverme el mordisco. Esperó a ver que haría yo.
Para calmarla extraje un cigarrillo de su bolsillo, se lo coloqué en los labios y lo encendí. La besé con el embutido de nicotina aun en la boca, abrasándome el paladar y tragando ceniza. Al terminar apartó el cigarro de su boca, y lo arrojó lejos. Me miró a los ojos fijamente.- Te odio. – dije.Le devolví la mirada.Como alguien escribió, “The confusion in he eyes says it all, she’s lost control again.”
Levantó los brazos, mientras los sostenía suavemente por las muñecas. Posó las manos sobre mi cara, acariciándome y dibujándome los ojos con la yema de los dedos. Inevitablemente me arrancó los ojos, no pude contenerla a pesar de tener sus brazos atados a mi. Pude oír una risa, un llanto, una caricia. Una carcajada. No quería sacarme los ojos, pero le gustaban, no pudo evitarlo.
A palos de ciego busqué sus labios, la golpeé con la nariz. La besé y mordí el labio inferior dando a mostrar el fluido rojo.- Te he infectado.Caí desmallado.
Se quedó helada, se limpio el pequeño reguero de sangre que manaba de su herida y sonrió, abriéndola más, se alegro de haber sido infectada. Acercó su rostro al mio y manchó mis labios de sangre.
Me desperté en un contenedor de basura, con un dulce regusto en la boca. Me faltaba una oreja. Mire a mi alrededor, al callejón, al cielo, pero no estaba, se había ido.-Volverá.